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Desde Cape Town

Cape Town, 25 de octubre 2011. Cuando me pongo a escribir las Bitácoras, trato de ordenar las ideas antes de comenzar a teclear, pero a veces no coloco algunas cosas bien sea porque las  olvido o porque ya la Bitácora está larga para leerla. .

Unas de esas que quedaron pendientes, las comento ahorita en esta última Bitácora.
Etiopia también se distingue de los demás países del mundo por dos cosas más, una es su calendario y otra es su huso horario. El calendario etíope es diferente a todos en el mundo. Tiene doce meses de 30 días y un sexto mes de sólo cinco días. Pero aparte de eso, existe algo aún más peculiar, y es que cuando estaba haciendo aduana para entrar (desde Sudan) y escribo en el formulario de entrada la fecha de ese momento, septiembre 2011, el funcionario la corrige y pone enero 2004. Mi primera impresión fue pensar que estaba escribiendo mientras pensaba en otra cosa, como estaba entrando al país y en cierta manera dependo de la Buena Pro de los Oficiales de Aduana, opté por callarme, pero dada la seriedad y apariencia sobria del señor, me quedé con la escena grabada, por lo insólita de la misma. Cuando llegamos a Lalibela, pago la entrada y el funcionario coloca la fecha con el mismo,  enero 2004, y allí si no aguanté para preguntarle el porqué de tamaña diferencia de años.
Entonces me explicó (o al menos intentó, porque es bien enredada la versión que aportó). Apenas pude, investigué en Internet y resulta que Etiopia se guía por el calendario Juliano que impuso Julio Cesar, ya que los anteriores nunca coincidían ni con los ciclos lunares ni con el año solar, y el resto del mundo se guía por el calendario Gregoriano (Papa Gregorio, año 1582). Pero la diferencia de los 7 años con respecto a nosotros, se debe a que la Iglesia Ortodoxa Etíope se guía por la Biblia en lo referente a que Jesús nació 5.500 después de haber sido creado el mundo, y se calculó el nacimiento de Cristo unos 753 años después de fundada Roma. Así que  el calendario etíope deriva de la interpretación bíblica y el calendario europeo (por el que nos regimos) calendario se rige por la creación de la ciudad de Roma.
Otro hecho curioso nos sucedió en Kenia. En medio de nuestro avance por sus caminos de tierra, algo destrozados por las constantes lluvias, para variar, se nos hizo de noche sin que ello significara que bajáramos la velocidad (porque apenas encendíamos los 8 faros el camino se veía como si fuera de día), y en un tramo en particular, nos sorprende ver que alguien había puesto una barricada con ramas de árboles y muchas rocas (pequeñas) apiladas para evitar que pasaran vehículos. Para ¨evitar¨ si, pero que nos lograra parar es otra cosa muy distinta, así que sin bajar mucho la velocidad me salía del camino (no habían arboles ni zanjas cerca de la vía), pasaba a toda velocidad por la barricada y seguía sin parar a averiguar por qué la habían puesto. Estaba muy seguro que no era obra de la Policía. Lo que si inquietaba era el hecho de que ¨de pronto¨ habían barricadas cada 10km o menos, y en algunas habíamos alcanzado a ver gente (mientras nos acercábamos a ellas con velocidad) que corría hacia nosotros, pero no nos quedábamos a averiguar que querían y salíamos disparados. Y en una de esas, sucedió lo que queríamos evitar, las personas que habían puesto esta barricada o estaban más cerca o corrieron más rápido y para cuando llegamos al punto nos estaban esperando, con piedras en las manos, de pronto uno de ellos, gritando algo y con piedra en mano, se acerca lo suficiente para vernos, se vio claramente como cambio la expresión facial,  grito algo más y enseguida comenzaron a quitar las ramas y piedras del camino para que pasáramos.
Lamentamos que no nos pudiéramos quedar para preguntarles el porqué del cambio de actitud, pero es que no hablo Suajili. Por lo que debimos aguantar la curiosidad hasta llegar al siguiente poblado, donde le conté de nuestra ¨emboscada¨ a un policía, y él nos dice que lo lamenta mucho, que hayamos tenido que pasar por ese susto, pero que lo sucedido se debe a que hay una especie de ¨guerra¨ entre dos tribus por la disputa de unas tierras de caza y por ello ponen las barricadas para vigilar y dar paso a quienes no sean sus ¨enemigos¨. ¿Pueden ustedes creer que esto está pasando en pleno 2011?
Para ver cantidades de animales en su hábitat natural, no hay nada en el mundo comparable con África, es impresionante, Kenia y Tanzania se disputan los primeros lugares en recepción de turistas ávidos de vivir encuentros cercanos con el mundo salvaje, en las reservas de animales de Masai Mara, Serengueti, Ngorongoro y Sudafrica tiene el Kruguer. Pero, en realidad, los puedes ver también y sin pagar grandes cantidades de plata si tan solo te metes en alguno de las decenas de trochas que existen alrededor de las zonas donde ya se sabe que hay animales, y se te cruzaran por el camino más de uno. La razón del porque sólo se ven cerca de las zonas que se han declarado reservas animales, radica en que desde hace centenas de años que los animales viven en esas zonas y los gobiernos sólo las decretaron reservas para comenzar a cobrar a los turistas.
El tema de la escases de gasolina nos ¨persiguió¨ durante todo el recorrido de la expedición, y en Malawi se volvió crónico porque no había gasolina en toda esa nación, ya que según nos enteramos en la capital, el principal suplidor de combustible para el país, era Libia, y ya no se necesita preguntar más. Habían filas larguísimas de vehículos parados en las afueras de las estaciones de servicio. Curiosamente apenas sacábamos las cámaras para registrar el hecho en algunas que tenían mucha gente haciendo cola, gritaban frases despectivas hacia Norteamérica, razones tendrán. Nosotros nos salvamos de esta, por el sólo hecho de que como teníamos información de que la gasolina en Malawi costaba 1.95$ el litro, llenamos hasta las botellas de agua con combustible suficiente para poder cruzar los 1.100km que teníamos que pasar antes de tocar la frontera con Zambia.
Cuando nos llegó la camioneta en Waldi Halfa y sacamos la cuenta de cuantos días nos quedaban para llegar a Suráfrica, sin tener que modificar ni agendas ni embarques, me dije que iba a ser muy difícil que lo pudiéramos lograr, pero, fiel al pensamiento de que, antes de decir que no se puede al menos lo intento, le comento a Ricardo que para intentar lograrlo, yo debería manejar al menos unas 15 horas todos los días durante unos 20 días, todo debería de fluir sin nuevos retrasos y la Mitsubishi Montero debería soportar todas las inclemencias de los caminos que teníamos por delante sin fallar nunca. ¡Y así fue! Para cuando llegamos a la frontera de Sudáfrica, no podía creer que lo habíamos logrado, esto debe ser alguna especie de record. Tengo el Carnet de Passage de Duane con los sellos de Entrada a Egipto y el sello de Entrada a Suráfrica. Lo hicimos en menos de 30 días. En la última etapa de ¨solo¨ 2.400km desde la frontera hasta Cape Town, estando nosotros en una estación de gasolina, un hombre se paró a ver la camioneta y nos preguntó que cuando habíamos salido de Egipto, y le dije que en septiembre, el re-pregunta y dice: ¿del año pasado? Nop, el mes pasado. La cara que puso daba para reírse, pero no lo hice.
Quiero, para finalizar la Bitácora, resaltar el comportamiento (performance) de varios factores claves que hicieron posible, no solo que esta expedición concluyera con éxito si no en las condiciones en que se llevó a cabo.
La Mitsubishi Montero demostró, una vez más, que es un vehículo excelente, súper confiable hasta en las circunstancias más difíciles y poseedor de un Motor a toda prueba, ¡impresionante! Por cuarta vez, consecutiva, trajimos los repuestos a pasear, han dado casi la vuelta al mundo sin ser usados.
Quien les escribe y Ricardo Pérez, les agradecemos el apoyo que nos brindan