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Desde Tanzania
Tanzania, 18 de octubre 2011. Lo primero que nos admiró en Etiophia fue el intenso verdor en los paisajes y los rápidos cambios en la altura. En un tramo rodábamos a 1800 metros y a la hora estábamos a 3500 metros para de nuevo bajar a 2000 y después volver a subir, cual trazado de una montaña rusa. El clima también cambió, y en las noches puede bajar el termómetro hasta los 8 grados. En una de esas noches en las que sigo rodando hasta que sean por lo menos las 12:00 o 1:00 am (empiezo a rodar, todos los días a las 8:00 am) me había parado a tomarle fotos a uno de esos curiosos monolitos que son comunes acá, y este en particular parecía salido de la película, encuentros cercanos del tercer tipo (y sólo faltaba que saliera el platillo volador desde atrás de la montaña), estando yo concentrado en la labor fotográfica, veo de reojo que se acerca alguien (Ricardo no era porque estaba dormido) y me volteo rápido para ver quién. Debo ser sincero y decirles que por un momento pensé ¨aquí fue¨, cuando vi a estos hombres armados con apariencia de Talibanes, que habían salido de ¨no sé dónde¨. El ¨momento¨ que duró ¨horas¨ mientras yo definía si estaba o no en peligro, se alargaba mientras miraba como se acercaban empuñando las armas y con las caras semi-tapadas con el manto que usan para abrigarse del frío, terminó cuando me hablaron algo (no me pregunten qué) y les sentí ¨Buena Vibra¨ en la voz. Me tranquilicé y les respondí con lo que sé que me funciona siempre, con una sonrisa y pongo mi mano derecha sobre el corazón, a lo cual, me respondieron con sonrisas. Ah, solo tienen ¨pinta¨ de malos, pero son buena gente, je je. Me hablaron por un rato, sin que yo supiera que sipotes me decían, y en eso me digo, no me puedo perder la oportunidad de tomarme una foto con lo que parece ser, un grupito de Talibanes (y si no son, lo parecen), así que puse el trípode y tomé la foto.
Acampamos dos noches sobre los 3400 metros y con menos de 4 grados en la madrugada, y sin ropa para este frío. De alguna manera, los humanos podemos programar al cerebro para que nos despertemos a cierta hora en las mañanas, y en esta etapa de la expedición donde debo manejar tantas horas al día y me acuesto (o mejor dicho, me caigo) para dormir solo 5 o 6 horas, dudaba de que fuera capaz de levantarme tantos días seguidos a la misma hora (entre 6:30 y 7:00 am) a pesar de estar molido la noche anterior, pero ello es sólo un ¨recordatorio¨ de que, todo es mental, y si es posible en tu mente, entonces también lo será en tu ¨realidad¨.
La vida en África, parece que se desarrolla a lo largo del camino o de la carretera. Quien cruce este continente siempre verá gente caminando, hacia un lado u otro, a lo largo de la carretera. Un día me puse a pensar, qué hacía tanta gente caminando, todos los días, en diferentes parajes o países, y pensé la posible razón radica en que hay muy poco transporte público para la cantidad de gente tan pobre que hay aquí. Entre mis tareas en la expedición, esta que, en las noches (así me provoque tumbarme en la carpa) debo descargar las memorias de la cámara de video en dos CD´s (uno de Back up), descargar y seleccionar las fotos y cada cuatro o cinco días, ponerme a escribir la Bitácora, algunas veces, tengo la suerte de que el ambiente es placentero o el paisaje me sirve para inspirarme.
Si existen ¨radicales¨ en el Cristianismo, creo que la mayoría vive en Etiophia. Es impresionante la devoción que se siente aquí, y se acentúa en el norte de país, donde están las famosas Iglesias Escavadas. En esa zona, existen Monjes que han dedicado su vida a ¨vigilar¨ las Iglesias y por ello viven cerca de, La Libela, en unas chozas tan pobres que más bien parece de pordioseros. Estuvimos cerca de ellos pero no hubo manera de que se dejaran fotografiar, pero le pude sacar fotos a las casas y las señalaré en las fotografías.
Para cuando llegamos a una de las Iglesia Escavadas (hay decenas en todo el norte de país) lo primero que nos vino a la mente fue el parecido que tiene su construcción (escavada) con las que vimos en Capadocia, Turquía, aunque se debe decir que estas son más altas e imponentes, el método de utilizar la montaña y escavarla para usarla como la estructura del monumento sin utilizar ningún material de construcción, es el mismo. Son impactantes por varios motivos, entre ellos la demostrada devoción y entrega al Cristianismo y por el hecho de que pertenecen a la herencia de los primeros cristianos que, hasta el día de hoy, se han resistido a lo largo de estos dos mil años a adoptar la religión musulmana como ha pasado con todos los países que rodean a Etiophia.
El tema de gasolina se ha vuelto preocupante, dado que pasamos por muchos pueblos donde, supuestamente, hay combustible pero al llegar encontramos que tienen cerrada la bomba por falta del mismo. Con el tanque y los tres bidones llenos, si dosificamos el consumo tenemos para unos 850 Km, pero hemos tenido tramos donde gastamos más, por constantes subidas en tierra o tramos con barro, que hacen que la autonomía se reduzca a unos 500 o 600 Km, y hemos estado rodando hasta 500 km sin encontrar nada de combustible y sin saber dónde lo encontraremos.
En Kenia La fisionomía de las personas es otra de las cosas en las que notamos una diferencia, porque ya tienen rasgos negroides a diferencia de los africanos saharianos. Si en Etiophia estábamos preocupados con el tema de la gasolina, en plena frontera, los oficiales de aduana nos advierten que hay escases de combustible y que nos esperemos encontrar gasolina hasta llegar a Nairobi, a 680 km de distancia. Los caminos están más dañados y la lluvia hace estragos con lo que queda de ellos. Hay que manejar desde las 8:00 am hasta la 1:00 am para avanzar 600 o 700km. La Montero es robusta y estable en grado superlativo, y a pesar de que esta es la cuarta expedición que hago con ella, me sigue admirando. Hago un merecido comentario hacia la suspensión, que hasta ahora ha aguantado. Los caminos son iguales o incluso peores que los de Mongolia, como para ¨partir¨ a un carro. Los lugareños circulan a unos saludables 20 o 30 km/h, pero nosotros no bajamos de los 50 o 60 km/h y cuando podemos acelerar hasta 80 o 90 km/h lo hacemos, si no, tardaremos dos meses en llegar a Cape Town.
Entre dosificar el consumo y que la camioneta si no la pasas de 3000 o 3500 rpm, gasta muy poco, logramos llegar y encontrar gasolina muy cerca de Nairobi, a pesar de que usamos mucho el 4x4. Y es que esta ¨belleza¨ permite conectar el Bloqueador Trasero (al 100%) sin necesidad de usar el Transfer, ello y con algo de pericia es suficiente para salir de unos atolladeros que harían que se pegara más de uno.
Al sur de Kenia y en su mayoría, en Tanzania, se encuentra la zona de los Masai. Tomamos varias fotos, pero esperamos tomar más cuando estemos cerca de Malawi.
Si todo sigue así, les escribiremos la próxima Bitácora desde Zimbabwe. Dios Mediante.
Quien les escribe y Ricardo Pérez, les agradecemos el apoyo que nos brindan. |
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